sábado, 11 de mayo de 2019

LA MISION DE SER PADRES Y MADRES

"en el tope del mundo"

Siento que ser madre, ha sacado lo mejor y lo peor de mí. Lo mejor porque he vivido el cariño y la compañía que los chicos me ofrecen. Lo mejor porque he aprendido a tener un poco más de paciencia y tolerancia. Busco ser más organizada y me hace pensar cómo puedo mejorar aquellas cosas que identifico para mejorar. Pero, también ha sacado lo peor; como por ejemplo cuando trato de imponer aquellas viejas creencias que ya no funcionan. También cuando tengo diferencias con ellos, que parece casi imposible que llegaremos a un acuerdo, o cuando tenemos las luchas de poder. Muchas veces tengo el sentimiento de que soy la peor madre del mundo.

Al conversar con otras mujeres y lo que he visto en los medios, me doy cuenta que no estoy sola. Somos muchas que damos mucho de nosotras a nuestros hijos, pero en otros momentos quisiéramos salir corriendo porque la presión y los retos de criar son muchos. Leemos libros de crianza y nos preguntamos si alguna vez funcionará lo que leemos. ¡Qué pesimista me siento muchas veces!

Sin embargo, ayer vi esta foto que mi esposo George puso en Facebook.  “Eso es lo que hacemos con nuestros hijos, los llevamos al tope del mundo para que luego decidan como hacer sus propias vidas”, me dijo. Este pensamiento me impactó. Es como si Dios me dijera: “ofrece lo mejor de ti, pero recuerda que no te pertenecen, ellos decidirán y harán sus propias vidas”. Viene a mi mente nuevamente el texto de Proverbios 22:6: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Esta exhortación me impulsa a seguir adelante, a buscar ofrecer a mis hijos las mayores herramientas posibles para que puedan enfrentar los retos del mundo. Eso asusta, pero también viene a mi mente el texto de Isaías 41:10; que la convierto mi oración y la hago por mis hijos: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Proverbios 14: 1, da un consejo a las mujeres y a la vez nos muestra cuán importante es su figura: La mujer sabia construye su casa; la necia, con sus propias manos la destruye. Wow! Una verdadera exhortación para todas… Los retos de criar son increíbles, y le pido a Dios cada día sabiduría, amor y alegría para dirigir a mis hijos con amor y firmeza.

Finalizo con esta experiencia que tuve con mi hija (de esas experiencias que te hacen decir, ¡qué bendición ser madre!) y la compartí hace unos años en Facebook:
“Esta mañana Génesis me hablaba sobre el ombligo. Tocaba el mío y yo le explicaba que esa era la muestra de que estuve pegada a su abuela. Luego le toqué su ombligo y le dije que esa era la muestra de que estuvo pegada a mí. Pude comprender que en esa unión del cordón umbilical era parte del secreto de ser madre. Esa unión nos conecta de una manera incomprensible. Las que hemos parido entendemos ese momento maravilloso cuando sale el bebé. ¡Estuviste dentro de mí por tanto tiempo! Sin embargo, ese es sólo el comienzo. Para aquellas mujeres que no han parido, pero son madres por opción, madrinas o tías, necesitan y tienen el mismo calibre de las que hemos parido. Necesitamos el mismo amor, la misma entrega, la misma paciencia, la misma sabiduría para criar nuestros hijos o sobrinos o hermanos o ahijados... Todas celebramos hoy este día bajo el reconocimiento. ¡Dios bendiga a todas las madres!
Buscando su propio camino

El mundo parece demasiado enorme para nuestros amados que están creciendo. No sabemos que nos depara los caminos. Pero, ¡confiemos! ¡confiemos en Dios! Nuestros hijos e hijas están en sus manos… ¡Y nosotras también!

domingo, 31 de marzo de 2019

Tiempo de perder y crecer


Lectura bíblica: Eclesiastés 3:1-11, 15
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. … tiempo de destruir; y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír… tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder… tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.” Extractos de Eclesiastés 3:1-8

Recientemente miraba en la pared, las obras de arte que hicieron algunos estudiantes de la escuela en donde trabajo. Me recordó a la misma réplica de Vincent Van Gogh que yo tenía cuando vivía en Puerto Rico. Me dio nostalgia porque fue el primer cuadro que compré cuando me mudé sola por primera vez y luego recorrió conmigo unos cuantos lugares donde viví después de casada. Cuando nos íbamos de Puerto Rico en el 2016, vendí unas cuantas cosas y muchas otras, las regalé. La réplica de Van Gogh la regalé a la escuela en donde trabajé por muchos años. Cada vez que entraba a la oficina donde estaba el cuadro me decía, ‘ahí dejé un poco de mí.’


Ver esas pinturas, me recordó Eclesiastés 3 y me hizo pensar: “aquel fue mi tiempo de perder”. No solamente perdí mis cosas materiales, perdí parte de mi familia y amistades que ya no vería, solamente a través de las redes sociales o cuando viajáramos. Perdí las playas y otros lugares hermosos de la Isla, que eran parte de mi vida. Perdí la facilidad de escuchar a la gente hablar en tu mismo idioma y encontrarte en un lugar que parecía la Torre de Babel. Perder; fue tiempo de perder. Sin embargo, este acto de desprendimiento me ayudó a acercarme a Dios, a confiar en su presencia y cuidado. Aprendí que Dios me ama, tenga o no tenga; haga o no haga; diga o no diga. Yo no tenía nada. No pertenecía a ningún lado. Aunque fue muy duro, fue un proceso de crecimiento que ahora está dando frutos apacibles (Hebreos 12:11).

Todos perdemos en algún momento. Hay personas que pierden un buen trabajo, un familiar o la salud. Hay personas que pierden la presencia de los hijos porque son adultos y viven sus propias vidas. Hay personas que pierden cosas tan simples como la llave del auto y no les permite llegar a tiempo una cita que tenían. Hay otros que se dan cuenta que parecieron perder el tiempo en algún negocio que fracasó. Es muy duro perder.

Cuando leemos Eclesiastés 3 muchas veces queremos la temporada de arrancar lo plantado, porque se hace difícil plantar. Preferimos la temporada de amar porque es muy duro aborrecer para luego perdonar y sanar. Queremos la temporada de reír y de paz porque a nadie le gusta la guerra y llorar. Pero, todas las temporadas llegan y lo importante es pedir a Dios la fortaleza para atravesar las difíciles y aprender de ellas; y agradecimiento por vivir las placenteras. 

 “Todo lo hizo hermoso en su tiempo” es parte del versículo 11, en el que concluye el escritor que el ser humano no comprende la obra que Dios ha hecho. Posiblemente no entendamos por qué lloramos o perdemos o vivimos en guerra. Pero el saber que Dios lo hizo todo hermoso en su tiempo, nos da la esperanza que el plan para nuestras vidas es infinito. Sólo le pido a Dios que nos restaure y nos ayude a cumplirlo. “Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.” Eclesiastés 3:15     
Estas son la palma y el helecho, que la original estuvo
en nuestra boda y también la regalamos a la escuela.


miércoles, 27 de febrero de 2019

Caminando con la depresión


Lectura bíblica: Salmo 42
Hace unas semanas atrás leí la triste noticia de una joven profesional que se suicidó. Tenía un buen trabajo, vivía en una ciudad muy conocida, podía viajar a donde quisiera, pero escribió una nota a su madre que decía: “Lo siento, no puedo más con esta desesperanza que no se va”. La muchacha parecía estar en depresión y no lo pudo manejar. Cuando leí esta noticia de inmediato pensé escribir sobre mi experiencia porque yo viví en depresión, pero el estigma que muchas veces tenemos sobre esta condición, puso un freno en mí.

Sin embargo, hace unos días, un amigo pastor puso en su muro de Facebook una exhortación a orar por los pastores. Puso el enlace de una noticia de una joven pastora que se suicidó a causa de la depresión que no pudo manejar. Luego encontré otras noticias de otros 3 pastores en EU que se habían suicidado. El pastor hacía consciente, que los pastores son humanos y que también necesitan una mano en el hombro y palabras de aliento. Esta experiencia definitivamente me convenció de contar mi historia.

Yo viví por más de 10 años con depresión. Inmediatamente luego de dar a luz a mi primer bebé, vino un sentimiento de inadecuacidad increíble. Era maestra de educación especial, pastora de jóvenes, escribía lecciones bíblicas para un comité de mi denominación y era estudiante de maestría. Era nueva como madre y como esposa. Ese sentimiento de incompetencia ante tantas responsabilidades, y los problemas económicos, hicieron que me alejara de la gente poco a poco. A veces me dejaba ver, cumplía con mis tareas, pero me escondía. El sentimiento de estar en un pozo, era cada vez mayor. Por muchos años peleé conmigo y con Dios porque yo creía que orar y hacer las cosas correctamente, todo siempre saldría bien. Con esa idea y con el sentimiento de que a todos le iba bien excepto a mí, quedé enredada en la tela de araña de la amargura. (Escribí un poema sobre esta experiencia. Está en la reflexión de mi blog del 25 de julio de 2018, El problema de la amargura). Luego de años de luchas, aciertos y desaciertos, cada vez me di cuenta de que tenía muchas de las características de la depresión. El siguiente enlace, de Medline plus, te ofrece las características de la depresión: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003213.htm. Con el diagnóstico de depresión moderada y ansiedad, busqué tratamiento sicológico y acepté la realidad de usar medicamento; aunque me sentía muy mal por ello. Porque ante los ojos de muchos religiosos; yo estaba mal, porque “se supone que los cristianos no vayan a psicólogos ni reciban tratamiento psiquiátrico”. Imagina como yo me sentía. También, sentía un peso adicional  porque fui pastora y líder cristiana.

Nada más lejos de la realidad, porque los cristianos, pastores y líderes somos humanos. Tenemos sueños e ideales que muchas veces se van al piso, aunque hayamos orado. Porque somos seres emocionales que nos da coraje, envidia, celos, tristeza, desánimo y demás sentimientos que te puedas imaginar. Porque somos de carne y hueso que nos enfermamos y cansamos. Esa era la explicación que mi amigo pastor trataba de expresar en Facebook. Es lo que yo experimenté en tantos años de lucha, tratando de salir de un pozo que era imposible hacerlo sola. En el libro de los Salmos, el salmista expresa sentimientos de depresión: Y dije: “¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto.” Salmos 55:6-7

La diferencia es que aquellos que creemos en Dios, recurrimos a él por auxilio; PERO, yo necesité tratamiento sicológico y farmacológico. Los pastores de quien está relacionada las noticias, no soportaron el empuje y claudicaron; porque eran humanos. Por eso, es tan importante no quedarse callado. No te tragues tu dolor y tu depresión, porque explotará dentro de ti.

cortesía: Elizabeth Acosta
No te quedes sola. Haz una llamada. Busca ayuda. Llama al 911. Recibe tratamiento. Ora. Canta. Medita. Lee la Biblia y libros de inspiración. Has ejercicios. Busca la esperanza. Habla y no te calles. Aunque te sientas invisible, no lo eres. Mira hacia arriba. Dios está contigo y te ama.

jueves, 17 de enero de 2019

Vidas paralelas


Lectura bíblica: Proverbios 6: 20-23
No hace mucho, mi hijo George David y yo leímos la biografía de la jueza Sonia Sotomayor en versión para jovencitos. Sonia creció en el Bronx con una vida modesta y sus padres, de origen puertorriqueño, trabajaban para darle un mejor porvenir. La madre decidió mudarse a otra comunidad cuando vio como aumentaban las drogas y las gangas; e hizo un gran esfuerzo para educar sus hijos en una escuela privada. La madre estudiaba y trabajaba. Siempre les inculcó a sus hijos la importancia de estudiar y trabajar duro. Esto hizo una gran diferencia porque le dio fuerza a Sonia para esforzarse. Ella explica que no fue fácil porque eran pobres, pero vio el esfuerzo de su madre; ella fue su modelo a seguir.

Quedé en una pieza cuando me di cuenta que la vida de la jueza Sonia Sotomayor y la de mi esposo George, tienen grandes similaridades y contrastes. Sus vidas son similares en que ambos son de padres puertorriqueños, fueron criados en el Bronx, vivieron en la pobreza y de niños, eran muy inquisitivos. George me cuenta que desde pequeño amaba los animales, cuidaba las plantas, leía libros y veía las noticias. Entonces, ¿cómo Sonia pudo estar en las mejores universidades y trabajar en el sistema de justicia; y George terminó en el bando contrario a ella? Puede haber muchas variables, pero una es la más importante: Los padres. Mientras que la madre de Sonia Sotomayor, sacó a sus hijos de la violencia y buscó darles una mejor vida, los padres de George vivieron en violencia. Se resignaron a vivir en un violento vecindario y enviar a George a una escuela, en donde él tenía que pelear casi todos los días para poder entrar a ella. El amor a los animales, a las plantas y a los libros, poco a poco fue ahogado por la pobreza, la deserción y la violencia.

El padre de George los dejó y su madre vivió en temor. Ver asesinatos frente a la ventana del apartamento donde vivían y escuchar a su hijo pedirle que se mudaran a un mejor lugar; debieron ser razones suficientes para hacerlo, pero no lo hizo. Al parecer, no vio posibilidades de una mejor vida. Proverbios 29:15 dice: “La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre” (NVI).   La ignorancia y la falta de disciplina, son dos factores que afectan mucho a los niños y jovencitos que no tienen experiencia. Proverbios 6:20-23 aconseja a los hijos a seguir las enseñanzas y mandamientos de los padres. ¡Qué gran responsabilidad tenemos todos aquellos que estamos criando! Ya sean hijos, sobrinos, nietos o biznietos, tenemos la encomienda de disciplinar, enseñar y educar a nuestros pequeños. Debemos pedir cada día sabiduría a Dios, para impartir educación, valores, disciplina y amor. Es importante hacer esto porque vivimos en una sociedad donde los valores están invertidos; muchos no saben que es correcto y que no lo es.

Quiero mencionar algunos ejemplos de padres y madres que son admirados por sus acciones:
  • ·         En 2 Timoteo 1:5 y 3:14-15, Pablo expresa como Timoteo fue instruido desde muy pequeño en las Sagradas Escrituras por su madre y abuela. Pablo elogia la fe de este joven pastor de una de las iglesias establecidas por él. Una fe que lo acerca a Dios.
  • ·         En días recientes, el escritor y actor de Hamilton, Lin-Manuel Miranda agradeció a su padre por juntos llevar la obra de teatro a Puerto Rico. Su padre es de gran apoyo para sus proyectos.
  • ·         En el 2009, cuando Sonia Sotomayor fue nombrada al Tribunal Supremo de EU, Sonia se refirió a su madre como su fuente de inspiración:“yo soy la mitad de lo que mi madre es.”

Al ver todos estos buenos ejemplos, pido a Dios que nos ayude a dejar un legado de amor e inspiración a nuestros hijos e hijas.

Sonia Sotomayor, es un ejemplo de esfuerzo para lograr lo que quería. George, aunque desviado del camino, encontró a su Padre Celestial, Dios, que lo transformó. Gracias a la misericordia de Dios y a su fuerza de voluntad, hoy él puede ser un ejemplo de superación y de determinación de cambio. De ser un muchacho de la calle, ha llegado a ser profesor de universidad y un padre excelente. Toda su historia puedes leerla en su biografía “Willing to Change”. Puedes adquirir el libro en xulonpress.com/bookstore. luego escribes el título del libro. Compártelo, es realmente una historia inspiradora.



domingo, 30 de diciembre de 2018

Resoluciones


Lectura: Romanos 12:1-2
Desde que soy adolescente, todos los 31 de diciembre, escribo una reflexión sobre lo que fue el año que pasó y cuales son las metas que deseo lograr para el próximo año. Recuerdo que en algún momento de la celebración, con mi libreta en mano, me sentaba a escribir lo que quería lograr para el nuevo año que comenzaría. Bajar de peso, hacer ejercicios, orar y leer más la Biblia, eran parte de las metas obligadas. Sin embargo, al pasar los años, me di cuenta que muchas de las cosas que escribía no las cumplía. El afán diario, el trabajo y otras responsabilidades ahogaban esas metas loables que quería alcanzar. Leyendo sobre eso me di cuenta que no soy la única. La inmensa mayoría de las personas que hacen resoluciones no las cumplen por diferentes razones. A mí, eso me suena frustrante, ¿no?

Algunas de las estrategias que he aprendido en el camino es proponerse y escribir, metas cortas y alcanzables, cambiar patrones de pensamiento, organizarse y ponerse prioridades, usar agenda…
La inmensa mayoría de las personas quiere vivir una mejor vida. Pablo comparte parte de la receta en Romanos 12:1-2: “…les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios… cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios…” (versión Dios Habla Hoy).

Primero, por la misericordia de Dios…Pablo habla constantemente en sus cartas de la misericordia de Dios. Es la misma que nos perdona y nos da confianza en que él nos ofrece su ayuda cualquiera que sea la situación que atravesemos. Entonces, si lo aplicamos al tema de la reflexión, la misericordia de Dios nos da fuerza para lograr lo que nos propongamos.

Segundo, presentarse como ofrenda viva, santa y agradable a Dios… Pablo les habla a varias comunidades que estaban acostumbradas a ofrecer sacrificios de animales para alcanzar gracia y favor. Él le explica que ya no es necesario, sino que hagan de sus vidas y de sus actuaciones un estilo de vida que agrade a Dios. El resto del capítulo 12 de Romanos les da recomendaciones de cómo deben actuar.

Tercero, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir… esta recomendación de Pablo, la ofrecen todos los sicólogos. Cambiar patrones de pensamiento, reflexionar y hacer cambios en nuestro sistema de creencias, nos ayuda grandemente a identificar por qué actuamos de cierta manera y cómo podemos cambiar. También nos ayuda a ser más positivos. A veces podemos tener ciertos hábitos que pueden ser dañinos, pero cuando los identificamos y hacemos un esfuerzo; podemos comenzar a cambiar.

Quizás una de tus resoluciones para el próximo año es cambiar alguna actitud o cierta área de tu temperamento. Quizás te estas proponiendo a tener mas tiempo de calidad con tu familia. Sea cuál sea tu resolución, recuerda agarrarte de la misericordia de Dios, ofrecer tu vida a Dios y comenzar a cambiar tu manera de pensar. No será de la noche a la mañana, pero definitivamente podemos ir paso a paso; haciendo cambios que serán de bendición a nuestras vidas y a quienes nos rodean.

Comparto un artículo del periódico El Nuevo Día, muy práctico, que va con el tema:https://www.elnuevodia.com/brandshare/hospital-panamericano/nota/tomacontroldetuvidaconestrategiasdeautocuidado-2465397/

sábado, 15 de diciembre de 2018

Un camino para la mujer


Lectura: Juan 4:6-15

Hace poco veía una serie que recrea la vida en la década de los ’70. Es interesante porque se ve la mentalidad de la época. En el episodio que vi, una joven le hablaba a una mujer ya madura sobre como las mujeres estaban comenzando a tomar decisiones e iniciativas en diferentes áreas de la sociedad. La mujer adulta quedó sorprendida con las nuevas posibilidades que se le presentaban y más sorprendido quedó el marido cuando vio ciertas acciones de su esposa que no eran comunes en ella. Esto me hizo reflexionar sobre como la generación de los “Baby Boomers” lograron de forma masiva una revolución cultural. Ellos cuestionaron todo: la guerra, el trato a las minorías, la riqueza, la sexualidad, la función de la mujer en la sociedad… y muchos otros “issues”. Fue una generación que abrió camino a la mía, la generación X.
Aunque muchos consideran hoy en día, que aún falta mucho camino por recorrer en cuestión del derecho e igualdad para la mujer, la realidad es que muchas de las discusiones de generaciones anteriores; hoy son aceptadas (en muchos países) como un derecho absoluto para la mujer. Me parece que, luego de la década de los ‘60, hay una nueva mentalidad hacia la mujer con mayor igualdad en la sociedad. Sé que no ha sido así para todas las mujeres. Mi madre es una “Baby Boomer,” y aunque pudo ir a la escuela y ella era muy aplicada; su madre la sacó porque “ella iba a la escuela solamente a buscar novio”. ¡Qué triste mentalidad de la generación “Silenciosa”! De hecho, mi abuela no aprendió a leer ni a escribir. Trabajó desde muy joven como despalilladora de tabaco en los campos de Puerto Rico.
Así que yo me siento más que bendecida por ser parte de una generación que en Puerto Rico, tuvo acceso a la educación. Pensé en todas esas personas que lucharon para que yo tuviera los derechos que tengo hoy. Pero el camino no se abrió solamente en los ‘60, en todas las épocas hubo mujeres que revolucionaron su época. Pensé en muchas mujeres que dejaron huella en la Isla.          
Vino  a mi mente Celestina Cordero, que fue maestra y fundó la primera escuela para niñas de escasos recursos, llevó el amor de la enseñanza al extremo, al igual que su hermano, Rafael. Luisa Capetillo fue pionera en el movimiento obrero y feminista. Fue escritora, periodista y líder obrera. Luchó por el sueldo de los trabajadores y la protección de la niñez. Sor Isolina Ferré fue una mujer que trabajó con las comunidades pobres. Llevó el amor a muchos. Promovió la educación para todos y todas. Fundó el Centro Sor Isolina Ferré que actualmente están en toda la isla y benefician a muchas personas en su desarrollo integral. Fue merecedora de muchos reconocimientos incluyendo la medalla presidencial de EU.
También pensé en varias mujeres norteamericanas como Amelia Earthart, piloto estadounidense que en la década de los ’20, fue la primera mujer en volar sola y fundó una organización de mujeres pilotos. Eleanor Roosevelt fue una líder que luchó contra la desigualdad social y racial. Retó en muchas ocasiones el pensamiento de la época como por ejemplo cuando organizó un concierto en el Lincoln Memorial e invitó a Marian Anderson, que no se le había permitido cantar en otros escenarios por ser de raza negra. Marian fue considerada una de las mejores contraltos de todos los tiempos y cantó en diversas partes del mundo. Fue la primera mujer afroamericana en cantar en el Metropolitan Opera de NY. Se convirtió en embajadora de buena voluntad de EU y fue delegada en la ONU. Quisiera añadir a la exjueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, Ruth B. Ginsburg.
esta mujer, que vivió discriminación en las altas esferas de la sociedad; porque era "lo normal", tuvo la determinación de lograr igualdad jurídica y legal para la mujer. Fueron muchos años de batalla en las cortes de justicia, pero fue ganando caso a caso; paso a paso. Muchas leyes que tenemos hoy donde se ha logrado igualdad para la mujer, fue en parte gracias a ella.
Y si me voy muchos, muchos años atrás, hubo alguien que abrió camino para la mujer, en una sociedad donde la mujer ni siquiera contaba. Ese alguien fue Jesús. En blogs anteriores, he explicado como Jesús defendió a una mujer a punto de ser apedreada y admiró a una viuda pobre que ofreció todo lo que tenía. Así mismo hay tantos relatos donde Jesús dignifica a la mujer, como el de la lectura sugerida. Su encuentro con la mujer samaritana fue uno que sin importar los posibles estigmas que le daba la sociedad, Jesús le ofreció una nueva vida. Vemos como María y Marta eran discípulas de Jesús. En Lucas 10:38-42, vemos como María se sentaba a escuchar a Jesús y en Juan 11:21-27, Marta tuvo una conversación teológica con Jesús y una afirmación de esperanza. El Nuevo Testamento tiene muchas otras historias de mujeres que participaron en el ministerio de Jesús y en el crecimiento del cristianismo.
Muchas voces que se levantaron. Jesús, muchas mujeres y también hombres alzaron sus voces en diferentes épocas y abrieron camino para que muchas otras mujeres camináramos con derechos y libertad. Veo a mi hija de seis años y me siento esperanzada que tendrá mayores oportunidades de igualdad y respeto. Gracias Dios, por todos ellos y ellas. Gracias por abrir un camino para todas nosotras.


jueves, 22 de noviembre de 2018

Una nueva actitud



Lectura: Salmo 100

Buscando una foto para hablarle a mis estudiantes sobre como celebran acción de gracias en las escuelas de Puerto Rico, me topé con esta foto. Era la cena de acción de gracias del salón de George David. La última antes de irnos de PR. Me conmovió porque George David oró dando gracias a Dios con sus compañeros y su maestra Regina logró captar el momento. Esta foto es a mi entender, un buen ejemplo de lo que debe ser del día de acción de gracias: Agradecer a Dios por todas sus bendiciones. Lamentablemente esta celebración ha caído en manos del comercio y dan más énfasis a la obsesión de comprar que el significado de agradecer.

Me ha pasado que uno vive tan a la carrera que uno da por sentado tantas cosas: la salud de los hijos, tener un techo, comida y tener un vehículo. También se da por sentado el hecho de ver, poder caminar, etcétera. Recuerdo que una vez, mientras orábamos por la noche, yo estaba dando gracias a Dios porque podía respirar y caminar. Génesis me preguntó: “Mami, ¿por qué estás dando gracias por eso?” Entonces, tuvimos una conversación sobre acción de gracias. Debemos ser agradecidos por aquellas cosas que consideramos milagros, pero también por las pequeñas cosas que suceden en nuestro diario vivir.  

Ser agradecido es beneficioso emocionalmente y físicamente. Hace unos años atrás, comencé un ejercicio de escribir en mi agenda tres razones por las cuales daba gracias ese día. Este ejercicio lo hacía diariamente. A veces enfrentaba días difíciles en las que me preguntaba: “¿Tendré hoy una razón por la cual dar gracias?” Siempre encontraba una razón para agradecer. Con los años, aunque no hago el ejercicio escrito, sí lo hago mental. Me he dado cuenta, como el ser agradecida me ayuda a buscar lo positivo en el día. El artículo que leí, Ser agradecido le hace bien al cuerpo y a la mente, habla sobre investigaciones que han realizado varias universidades sobre el asunto de ser agradecido. Los resultados reflejan múltiples beneficios cuando somos agradecidos. Puedes buscar el artículo en https://www.eltiempo.com/vida/salud/beneficios-de-dar-las-gracias-para-la-salud-fisica-y-mental-102454

Jesús resalta la importancia del agradecimiento. Lucas 17:11-27, relata la historia de diez leprosos que fueron a Jesús pidiendo sanidad. Jesús les da instrucciones de ir al templo y éstos fueron sanados mientras iban de camino. Un solo leproso regresó a darle gracias. Jesús resaltó la acción de este hombre, además de enfatizar que era extranjero (una gran lección para estos días).

Otro ejemplo que Jesús nos presenta sobre la actitud correcta de agradecimiento está también en Lucas, capítulo 21:1-4, La ofrenda de la viuda. En esa ocasión, Jesús enfatiza como la mujer en medio de su pobreza (pues ofreció una ofrenda humilde), tenía mejor actitud al ofrendar que los que ofrendaban mucho más. Me parece que el mensaje de Jesús en este pasaje resalta la actitud que debemos tener al agradecer por medio de la ofrenda. A veces menos, es más.

Ser agradecido hace bien a nuestro cuerpo y espíritu. Ser agradecido nos acerca a Dios. Para mí, ser agradecida ha sido un refrigerio a mi alma. Te exhorto que escribas cada día tres razones para dar gracias y verás como tu actitud cambia frente a los retos diarios. Te darás cuenta que cada día será uno de acción de gracias.